jueves, 19 de octubre de 2017

Reseña: Prométeme que serás libre, Jorge Molist


*El formato es difrente al habitual porque se trata de un trabajo de clase, pero me parecía interesante compartirlo en el blog.



El tema de la libertad es algo que ha sido inherente al ser humano durante gran parte de la historia conocida. “Prométeme que serás libre” son las palabras que Jorge Molist coloca en la boca del moribundo padre del protagonista de la obra que, muy apropiadamente, recibe esta misma frase como título. Molist, autor catalán de novelas históricas galardonado con el premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio en 2007, publicó esta obra en 2013 y es su penúltima obra hasta el momento.
Prométeme que serás libre nos relata la infancia y juventud de Joan Serra de Llafranc, en una narración que nos transporta al período comprendido entre 1484 y 1496, en época del Alto Renacimiento. Tras un ataque a su pueblo en el que matan a su padre y secuestran a su madre, Joan se ve solo con su hermano pequeño ante un mundo que les es hostil. Se traslada a Barcelona, donde empieza a trabajar como aprendiz en una imprenta; pero este solo es el comienzo de sus andanzas. El tiempo y los infortunios de la vida le llevan a recorrer diversos lugares del Mediterráneo en los que intenta recuperar a las personas a las que más ama  y, a su vez, cumplir la promesa que hizo a su padre en su lecho de muerte: ser libre. Pero el precio de la libertad es, en ocasiones, demasiado alto: la Inquisición, las batallas entre reinos y los ataques de sus enemigos dificultarán en gran proporción el objetivo de Joan.
Personalmente, me parecen innegables los aspectos autobiográficos que esta novela contiene; Molist empezó su actividad laboral como aprendiz en una imprenta, y su gran interés por los libros —no solo como contenido literario, sino también como objeto físico— ha sido plasmado en Joan Serra. Sería inútil contradecir a aquellos que establecen el amor como una de las líneas temáticas centrales de esta obra, si bien es preciso matizarlo: no se trata de amor únicamente hacia su enamorada, sino también hacia su familia y hacia los propios libros. Aunque el argumento de Prométeme que serás libre cuenta con potencial de por sí, tal vez este hubiese sido insuficiente sin un protagonista como Joan; él es el niño que tiene que madurar de golpe, el soñador que debe evitar que sus fantasías se vean frustradas, el guerrero que defiende sus valores y el romántico que tiene que sobrevivir a un mundo de violencia para ayudar a los suyos. Bajo mi punto de vista, su personalidad, que es por supuesto un elemento fundamental para el desarrollo de la novela, está perfectamente pulida y adaptada al argumento. Por otra parte, la prosa de Molist me pareció el perfecto punto medio: lo suficientemente pausada para desembrollar tanto el contexto histórico como las vivencias del protagonista y también lo suficientemente ligera como para no perder el dinamismo de la acción desarrollada a lo largo de la novela, equilibrio que es fácil no encontrar en autores de novela de este género con excesiva tendencia a la sobre-explicación de los hechos históricos. De tener que ponerle un pero, yo señalaría la velocidad del desenlace, a mi parecer demasiado rápida en comparación al ritmo del resto de la novela.
Sin embargo, mi valoración final es notoriamente positiva. Jorge Molist construye una dualidad perfecta entre realidad histórica y narración ficticia en esta obra, que presenta además unos valores fundamentales que parecen cada vez más cercanos a caer en el olvido de nuestra sociedad actual. Prométeme que serás libre, es, en su mismo título y en toda la obra, una llamada a la esperanza y a su defensa.
En las 765 páginas que componen este libro, Molist combina constantemente elementos que a primera vista podrían parecer dispares. La faceta artesana de Joan se combina con su lado guerrero y con su carácter intelectual, amante de la literatura y la filosofía. Este libro es una historia de amor, de aventuras, de reflexión y de acción a un tiempo. Por lo tanto, no es fácil establecer un único perfil de lector para una obra tan variada. Si bien, creo que es un libro que indudablemente encandilará a los amantes de la aventura histórica con un ápice de romanticismo y a los interesados en el proceso de creación de libros, detallado por Joan con patente cariño.

viernes, 6 de octubre de 2017

Review de La chica que saltaba a través del tiempo




Aclaración antes de empezar: el formato de esta review es ligeramente similar a la de las otras que he subido hasta el momento (no diferencio tanto entre info, resumen y crítica) y es más breve de lo habitual porque la escribí para enviarla a una página que buscaba redactores y tenía que adaptarme a los requisitos que ponían. No hubo suerte y no me cogieron, pero la verdad es que estoy muy satisfecha con el resultado, así que aquí os la dejo. Espero que la disfrutéis.

LA IMPORTANCIA DE LAS DECISIONES: REVIEW DE TOKI WO KAKERU SHOUJO (LA CHICA QUE SALTABA A TRAVÉS DEL TIEMPO).

Toki wo kakeru shoujo (2006) es un filme de animación traído de la mano de Mamoru Hosoda y Yoshiyuki Sadamoto, director y diseñador de personajes respectivamente. En esta película del estudio Madhouse, se nos presenta la historia de Makoto, una joven torpe y despistada que un día descubre que, por alguna razón que escapa a su conocimiento, puede dar saltos en el tiempo. Nuestra protagonista empleará su recién adquirida habilidad para mejorar su vida cotidiana, recurriendo una y otra vez al camino fácil para huir de sus problemas adolescentes. Sin embargo, Makoto no tardará en ver que una no siempre puede dejar atrás las complicaciones que la vida plantea.
El tema de los viajes en el tiempo es recurrente hasta rozar la saciedad en libros y películas, donde no dejamos de ver el tópico de “viaje en el tiempo donde alguien altera catastróficamente el curso de la historia”. No obstante, Makoto no encuentra en sus saltos en el tiempo ese factor tan trascendental: ella es una chica sencilla, que solo quiere retocar su más o menos sencilla vida. Se podría decir que es este último punto lo que hace de esta película la obra que es. A ella no le interesa la historia, le interesa su vida. Pero cada vez que efectúa un cambio en esta, algo más se ve afectado, y es aquí donde empezamos a apreciar que La chica que saltaba a través del tiempo es una película que trata más de decisiones que de saltos temporales.
Esta película, bajo mi criterio, no podría considerarse una obra magistral que destaque por su trama o personajes —aunque, ojo, no por ello quiero decir que la historia resulte aburrida o plana, ya que ofrece escenas realmente dignas de ver, como el ya icónico momento del tren—, pero creo que más allá de la trama está lo que realmente la hace destacar: una lección sobre egoísmo, que busca enseñar que nada de lo que hagamos nos afectará únicamente a nosotros y que, por tanto, hemos de pensar en aquellos que nos rodean antes de actuar. Además, la sencillez de Makoto hace que se vea como una simple estudiante más, como lo podría ser cualquiera que esté viendo la película, y provoca que el mensaje se sienta mucho más cercano. No solo son las grandes decisiones las que afectan a los demás, todas lo hacen. Y los actos, una vez llevados a cabo, no se pueden revertir; como se repite una y otra vez en la película, “Time waits for no one”.
De tener que buscar un pero, hablaría tal vez de la estética que se nos presenta. Es, por supuesto, un elemento secundario que no desmerece en absoluto el mensaje de la obra, pero que a algunos —como es mi propio caso— puede no terminar de convencernos. Los espectaculares fondos con los que cuenta la película parecen diseñados para resaltar aún más el contraste con la extrema sencillez, que en ocasiones parece rozar la mediocridad, de los personajes. Si bien, no es nada que no se pueda soportar, teniendo en cuenta además que es un estilo de personajes al que ya podemos estar acostumbrados por otras obras como Wolf Children, que también nos vino dada por el tándem Hosoda-Sadamoto.


domingo, 18 de junio de 2017

Review de Yuri!!! On Ice



*Review libre de spoilers.


YURI!!! ON ICE


Serie.
Estudio: MAPPA
Año: 2016
País: Japón.
Episodios: 12; 25 minutos por capítulo.
Género: Deportes y romance.






Sinopsis.

Yuri Katsuki es un patinador profesional de veintitrés años de edad que, tras quedar último en el Grand Prix, cree que su carrera en el patinaje artístico está destinada al fracaso. Tras cinco años en el extranjero, se resigna a volver a casa, donde se reencuentra con su familia y amigos.
En la misma pista de patinaje en la que aprendió a patinar, Yuri imita la coreografía del exitosísimo y famosísimo patinador ruso Victor Nikiforov, a quien admira enormemente, sin ser consciente de que está siendo grabado. El vídeo, colgado en Youtube, se hace viral y llega al mismísimo Victor, que decide viajar a Japón para conocer a Yuri y convertirse en su entrenador.
No obstante, Victor no será el único ruso que visite Japón, ya que el jovencísimo Yuri Plisetsky va tras él para reprocharle a Victor su decisión; Plisetsky debutará ese año en el Gran Prix como sénior y reclama que debe ser a él a quien Victor entrene. La decisión de Victor será determinante en la carrera de ambos Yuris, pudiendo suponer el punto de inflexión en sus carreras de patinaje artístico.


Opinión.


Este anime ha sido el boom de la temporada sin lugar a dudas, revolucionando todo lo establecido por ser el primer anime de deportes con una pareja protagonista abiertamente gay. Supongo que hasta aquí no estoy diciendo nada nuevo para la mayoría de la gente. Todo el mundo está hablando de Yuri!!! On Ice, y están hablando muy, muy bien.
Tras todo el bombardeo que me llegó sobre esta serie, no podía evitar sentir curiosidad por saber si sería tan buena como todo el mundo decía, así que la vi. Y la verdad es que estoy sorprendida.
Estoy sorprendida porque suelo ser esa persona a la que le gusta casi todo. Ya sea viendo una serie, leyendo un libro o consumiendo cualquier otro producto de ocio, prefiero centrarme en aquellos aspectos que más me gustan para disfrutar de lo que estoy viendo, y no analizarlo todo con ojo crítico para sacarle todas las pegas, aun siendo consciente de que las tiene. Y aunque con Yuri!!! On Ice no tuve una actitud diferente a la habitual, detecté ciertas cosas que no acababan de convencerme; es por esto por lo que me sorprende que tanta gente señale de este anime como “el mejor anime del año”, hablando de él como si fuese perfecto.  Honestamente, creo que se trata de uno de estos casos en los que el hype fue excesivo y el efecto fan se auto-alimentaba como una bola de nieve.
¿Significa esto que no me gustó Yuri!!! On Ice? En absoluto: me gustó mucho verla y hubo elementos que realmente llamaron mi atención para bien. Pero no es una serie perfecta.
Desde mi punto de vista, varios de los puntos débiles de la serie están sujetos a un factor común: la brevedad del anime. Hay que tener en cuenta que es un spokon y, como tal, el factor deportivo acapara buena parte del tiempo, reduciendo los minutos que se pueden dedicar a profundizar en la vida de los personajes. Así pues, las escenas que se pueden considerar independientes a las competiciones son muy pocas, y las tramas de los personajes secundarios, para mí, están metidas un poco con calzador. Por ejemplo, todos los patinadores que compiten contra Yuri presentan una motivación que, en la mayoría de los casos, se presentan mediante las reflexiones de los personajes con voz en off mientras compiten (y, si hay suerte, con unos pocos segundos en escenas fuera de la pista de hielo). El recurso en sí me parece la mejor opción, dado el poco tiempo que pueden dedicar a los personajes secundarios, pero yo soy de las que prefieren las cosas contadas con más sutileza: no quiero saber que x personaje compite con el corazón roto porque él me lo dice, quiero ver cómo le rompen el corazón antes de entrar a la pista; no quiero que una voz en off me cuente que tal odia a tal, quiero ver qué ha provocado ese odio.
Esto afecta un poco también a las relaciones entre los personajes. Por muy tiernos que puedan llegar a ser Victor y Yuri juntos, la evolución de su relación es también un tanto precipitada. Hubiese dado algo por ver como se dedican tiempo el uno al otro más allá del patinaje, como se conocen poco a poco y como se enamoran realmente. La serie hubiese ganado mucho si se profundizase en ellos mediante ellos; es decir, si hubiésemos conocido a Victor mucho más a través de lo que Yuri aprende de él. El Victor-entrenador puede considerarse como más cercano y real, pero su pasado se iguala en todo momento al de Victor-patinador, al que Yuri admiraba desde siempre. Y no me creo que la imagen que uno tiene de su ídolo (como ídolo en sí) no cambie en absoluto al conocerlo (e incluso tener una relación con él).
En lo tocante a esta relación amorosa, no recomendaría esta serie a aquellos que busquen un anime pasteloso que derroche amor por todas partes. Es una relación muy tierna, sí, pero es uno de los aspectos que sí que han sido llevados con sutileza (y aquí para gustos colores, se puede considerar algo bueno o algo malo). No quiero hacer spoiler, pero sí diré que el amor romántico está bastante “censurado”, por así decirlo. Recordemos que el tema de las relaciones homosexuales no se ve igual en un país como España de lo que puede ocurrir en Japón: allí, las muestras físicas de afecto son algo mucho más íntimo que en occidente, y la homosexualidad no está bien vista.
Pero a pesar de todo esto, sí considero que hay buenas razones por las que vale la pena ver este anime, aunque para mí no haya sido la maravilla que todo el mundo ve en él.
Empezando como se debe empezar, por el principio, diré que su opening es uno de los que más me gustan de todos los animes que he visto. La canción me encanta y concuerda perfectamente con el estilo y el mensaje de la serie en su conjunto. Y la animación… ¿qué decir de ella? Magnífica, un regalo para mis ojos (mejor, a mi parecer, que la de los propios bailes dentro de los capítulos, aunque entiendo que animar algo tan dinámico es un trabajo muy difícil y que el resultado logrado no tiene nada de reprochable).

La banda sonora es un punto a destacar, variando mucho el estilo de música de un patinador a otro, lo cual aporta diversidad, y no se aleja nunca de lo que el personaje representa. Entenderéis lo que quiero decir si veis la serie y contrastáis canciones como Yuri on ice con Theme of King JJ o Shall we skate?.
Quiero destacar además la presencia de un personaje que podría hacer que me tragase todas las pegas expuestas anteriormente: Yuri Plisetsky. Para mí, es uno de los que más profundidad tiene a lo largo de la serie (si no el que más). Tiene ese pasado y esa evolución justificada que tanto eché en falta en otros personajes, además de una personalidad muy marcada que le hizo convertirse en mi personaje favorito del anime.
De Yuri Katsuki, el protagonista, también he de señalar un punto que llamó muy positivamente mi atención: la transformación que experimenta al entrar a la pista (especialmente bailando el Eros), a mi parecer muy representativa de su pasión por lo que hace; siempre cohibido y poco decidido, cuando suena su música y tiene puestos los patines Yuri da lo mejor de sí para hacer bien lo que ama (y por quien ama). Me parece el ejemplo perfecto de como una pasión puede hacerte cambiar a mejor, llevándote hasta el límite si es necesario, pero llenándote interiormente como nada más podría hacer.

Por lo tanto, ¿recomiendo Yuri!!! On Ice? Sí, si en algún momento algo de la serie te ha llamado la atención, pero con la advertencia de que no es la obra maestra que todo el mundo parece ver en ella. Tal vez haya sido yo la que no ha sabido ver las maravillas que esconde, pero esta ha sido mi opinión, para bien o para mal. Es una serie breve y entretenida, perfecta para unos días en los que no tienes nada que hacer.  
Si estás leyendo esto y ya la has visto, estoy abierta a contrastar opiniones (sea aquí o en mis otras redes), y si todavía no la has visto, espero que esto te haya valido para decidir verla o no.